> LA CUEVA DE ALTAMIRA

Cueva de Altamira

La cueva de Altamira, conocida como la “Capilla Sixtina del Arte Paleolítico”, se halla a 2 kilómetros del centro urbano de Santillana del Mar. Altamira está reconocida mundialmente como uno de los máximos exponentes artísticos de la prehistoria.

Sala de las pinturas en la neocueva
Reproducción de los techos
de Altamira en la Neocueva

La representación pictórica de la cueva aparece disperso en toda su longitud, de más de 300 metros, aunque se pueden distinguir varias zonas en forma de salas, en las que los artistas paleolíticos realizaron sus representaciones artísticas.

Las pinturas más conocidas y representativas de Altamira son las pinturas del Gran Techo, más de 30 figuras de bisontes, caballos y ciervos, que destacan por su tamaño y por la calidad de su ejecución. Las figuras están representadas en el techo y pintadas con ocre natural de color rojizo y silueteadas con líneas negras de carbón vegetal. En las figuras de los bisontes son admirables las posturas -encogidos, saltando o simplemente de pie- que demuestran la gran capacidad de expresión pictórica del hombre paleolítico.

La cueva tiene a lo largo de su extensión otras pinturas y grabados más aislados, fundamentalmente, en su parte más profunda.


Historia de un descubrimiento

Las primeras pinturas de Altamira fueron descubiertas en 1875 por Marcelino Sanz de Sautuola. En 1878, María, hija de Sanz de Sautuola descubrió la sala de los policromos. Por entonces, la idea que se tenía de los hombres del Paleolítico no encajaba con el perfil de los artistas que habían habitado Altamira. Ello unido ala frescura y magnífica conservación de los grabados, provocaron el que la comunidad científica tardara unos años, concretamente en 1902, en reconocer la autenticidad de las pinturas.

Marcelino Sanz de Sautuola
Retrato de Marcelino Sanz
de Sautuola, descubridor de
la Cueva.

A partir del reconocimiento, Altamira se convierte en un gran centro de investigación prehistórica, y en 1924, se inaugura el primer museo de la Cueva, donde se exponen algunos objetos recuperados en las excavaciones arqueológicas.

El protagonismo de la gruta hace que Altamira se convierta en un símbolo artístico, que atrae a miles de curiosos, estudiosos del arte y turistas en general. El elevado número de personas que acceden a su interior ponen en peligro la conservación de las pinturas, por lo que en 1977 la cueva se cierra al público, y en 1979 se reabre restringiéndose las visitas a unas pocas miles de personas al año. En 1985 la UNESCO reconoció a la Cueva de Altamira como Patrimonio de la Humanidad.

En 2001 se inauguró el nuevo Museo Nacional de Altamira. Actualmente las visitas a la cueva original siguen estando muy restringidas, pero gracias la tecnología se puede contemplar en toda su magnitud el arte del hombre que habitó aquellos parajes en la réplica situada en el Museo de Altamira.

La Cueva de Altamira
Ilustración de la Cueva de Altamira
1. Bisonte de Pie
Bisonte Altamira

Es el animal más representado en la cueva, pero ello no indica que formara parte de la dieta de sus moradores, ya que apenas aparecen restos de dicho animal en el yacimiento del vestíbulo.

2. Caballo en Rojo
Pintura del Caballo en Rojo

Las pinturas rojas pueden adscribirse al periodo solutrense, hace unos 20.000 años.

3. La Gran Cierva
Cierva Altamira

Su longitud de 2,25m la convierte en la mayor figura pintada. La utilización del relieve del techo para expresar mayor realismo es una característica del pintor de Altamira.

4. Signos Negros
Signos Negros de Altamira

Estos signos negros que semejan techos de madera o trampas de caza, se encuentran en la galería más profunda de la cueva.

5. Mundo Subterraneo
Cavidad subterranea de la Cueva de Altamira

Próxima a la cueva de pinturas se encuentra otra gruta natural con variedad de estalactitas y estalagmitas, que merecen visitarse.

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